Este año me toca quedarme sin vacaciones de Semana Santa. Afortunadamente en mi caso se debe al trabajo y no a la falta de éste como desgraciadamente ocurre a muchos españoles en estos momentos. No he tenido que pensar si a la playa o a esquiar, dos opciones habituales en estas fechas, que tal y como está el tiempo habría sido una apuesta arriesgada en cualquier caso.
La verdad es que uno no sabe como acertar, si sales con chaquetita, cuatro o cinco grados, si sales con el plumas, al mediodía se nos va a veinte. Vamos, que todo el día metiendo y sacando la ropa de invierno del altillo, cogiéndonos unos resfriados de tomo y lomo o sudando la gota gorda. Al final va a resultar que el cambio climático va a ser cierto, que Al Gore, el americano ese que se pasea por el mundo adoctrinando a las masas, va a tener razón. Al menos, las temperaturas que hemos tenido este invierno en Burgos no las recordaba yo y eso que ya llevo más de una década por estos lares. Nos ha costado ver el mercurio por encima de cero y el viento que nos ha castigado ha hecho que las sensaciones térmicas fueran similares a las de Groelandia.
Pero siempre hay alguien que ve el lado positivo de las cosas, que se lo pregunten a la compañía del gas. Han tenido la excusa perfecta para justificar esa exagerada subida de tarifas que hemos sufrido. El susto que nos dimos al abrir la factura de finales de enero nos llevo a muchos a llamar para confirmar que no era un error, que esa cantidad que casi doblaba a la habitual era cierta, y la respuesta que obteníamos era que había hecho mucho frio, que el invierno había resultado muy duro. Mucho frio no sé, pero como todo siga así voy a poner un negocio de braseros, que el gas no vamos a poder ni encenderlo.
En fin, voy a aprovechar que ahora parece que está de chaquetita y me voy a dar un paseo, que esta noche seguro que está de abrigo.
miércoles, 1 de abril de 2009
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Ya, pero lo del cambio climático ¿no es al revés?
ResponderEliminarVente a PNA a disfrutar de mejor tiempo hombre.