Aunque no puedo ni quiero negar que soy del Barça, tengo claro que no simpatizo en demasía con el presidente Laporta. Por lo visto ningún sentimiento es completo ya que también me siento español y no soporto a Zapatero, aunque eso lo dejo para otro día.
Volviendo con el primero, ha logrado dos cosas difíciles de conseguir: la primera, buena, construir un equipo campeón con el que todos disfrutamos, aunque empiezo a dudar que el mérito sea suyo. La segunda, menos buena, conseguir antipatías generalizadas hacia su persona desde todos los puntos de España.
Que dé gracias a Messi, a Xavi, a Iniesta, a Guardiola…., que callan con su fútbol las declaraciones, más propias de un boixo noi que de un presidente de un club de fútbol, en las que menosprecia a Madrid y a los españoles. Posturas como éstas crean el caldo de cultivo en el que se sustentan referéndums en Arenys, vaya tela, o quema de banderas españolas y fotos del Rey.
Supongo que será una estrategia calculada, que estará sembrando ahora para recoger cuando acabe su etapa futbolera, seguramente en política, desde posiciones independentistas. Querrá seguir en primera línea en otro frente cuando pasen los pocos meses que le quedan como presidente del mejor equipo del momento….
Pues podía haberse esperado, los culés del resto de España no nos merecemos esto. Bueno, los catalanes tampoco. Sólo queremos un presidente que fiche a Ibraimovich y cuide a Messi, que renueve a Guardiola y amplíe el Camp Nou. No hace falta que abra la boca.
lunes, 14 de septiembre de 2009
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